CUANDO TE ROBAN: LAS HERIDAS QUE DESPIERTA LA PÉRDIDA
Por Marcelo Torres Cruz
Desde la mirada emocional de la Bioterapia Kairos, el robo no solo representa la pérdida de un objeto o de un bien material; también puede despertar sentimientos profundos de vulnerabilidad, desprotección, miedo e injusticia. A veces, aquello que nos arrebatan toca una fibra sensible de nuestra historia personal y nos enfrenta a preguntas que van más allá de lo perdido: ¿qué significa para mí esta experiencia?, ¿qué emociones despierta?, ¿por qué siento que también me han quitado la tranquilidad, la confianza o la seguridad? Comprender estas reacciones no significa justificar el delito ni responsabilizar a quien lo sufrió, sino reconocer el impacto emocional que puede dejar una experiencia de esta naturaleza.
En ocasiones, el dolor que sentimos ante una pérdida puede conectarnos con heridas antiguas: momentos de la infancia en los que nos faltó amor, cuidado, atención o protección; situaciones en las que no pudimos defender lo que era importante para nosotros; experiencias de abandono o injusticia que dejaron huellas en nuestra manera de relacionarnos con el mundo. El robo puede reactivar esos recuerdos y hacernos sentir nuevamente indefensos. También puede invitarnos a revisar nuestros límites, la confianza que depositamos en los demás y el valor que le damos a aquello que hemos construido con esfuerzo. Sin embargo, es importante recordar que ser víctima de un robo no es consecuencia de una supuesta vibración, de una culpa inconsciente ni de una falta de merecimiento: la responsabilidad del delito recae en quien lo comete.
Quizá, después de que te roban, la pregunta más importante no sea solamente qué perdiste, sino qué necesitas recuperar para volver a sentirte en paz. Tal vez sea la confianza, la tranquilidad, la seguridad o la certeza de que tu valor no depende de las cosas que posees. Los objetos pueden desaparecer, pero tu dignidad, tu historia y tu capacidad de reconstruirte permanecen contigo. Sanar no consiste en encontrar una justificación para lo sucedido, sino en reconocer el dolor, buscar apoyo cuando sea necesario, recuperar la sensación de seguridad y aprender a continuar sin permitir que la experiencia determine tu relación con la vida. Porque pueden arrebatarte algo que te pertenece, pero no tienen por qué arrebatarte la esperanza de volver a empezar.
Marcelo Torres Cruz
Educador Terapéutico Popular
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